Golpe duro para el “Lobo” ante Tristán Suárez que lo bajó de la cima
Gimnasia volvió a perder, esta vez 2 a 0 ante el “Lechero”, y cedió el liderazgo de la Zona B. El equipo de Hernán Pellerano acumula tres derrotas consecutivas y encendió nuevamente las alarmas por su funcionamiento.
Gimnasia y Esgrima de Jujuy atraviesa su momento más delicado de la temporada. El conjunto dirigido por Hernán Pellerano sufrió ayer una nueva derrota, cayó 2 a 0 frente a Tristán Suárez en el estadio “23 de Agosto” y dejó de ser el líder de la Zona B de la Primera Nacional.
El resultado no fue la única preocupación para el “Lobo”. La producción futbolística volvió a quedar por debajo de lo esperado y confirmó una tendencia que comenzó a instalarse en las últimas fechas. Con esta caída, Gimnasia acumuló su tercera derrota consecutiva en el campeonato y además perdió el invicto que mantenía jugando como local.
La tarde comenzó con otra expectativa. Gimnasia intentó asumir el protagonismo desde el comienzo, impulsado por su público, y tuvo algunas aproximaciones a través de Francisco Molina, David Gallardo y una situación de López que pasó cerca del arco defendido por Bigo.
Pero cuando parecía que el equipo podía encontrar rápidamente el camino, llegó el primer golpe. Becker superó la marca de Lazarte, avanzó por la banda y envió un centro al área. Fernández apareció en velocidad y conectó de cabeza para marcar un verdadero golazo y establecer el 1 a 0.
El tanto modificó completamente el trámite. Gimnasia perdió claridad, comenzó a abusar del juego directo y Tristán Suárez aprovechó la situación para ganar confianza y manejar buena parte del partido.
La situación se agravó antes del descanso. Dematei cometió un error en una salida y Becker no perdonó: definió para establecer el 2 a 0 y dejar al conjunto visitante con una ventaja que Gimnasia nunca logró revertir.
El segundo tiempo mostró una reacción del equipo jujeño, pero sin la claridad necesaria para poner realmente en riesgo al conjunto bonaerense. Los centros comenzaron a convertirse en la principal herramienta ofensiva, buscando la presencia de Cristian Menéndez y posteriormente de Octavio Bianchi.
Sin embargo, el “Lobo” no consiguió encontrar soluciones colectivas y terminó chocando una y otra vez contra una defensa que se mostró firme. La impotencia también comenzó a trasladarse a las tribunas, donde aparecieron cuestionamientos hacia el equipo antes del cierre de la primera etapa y que se hicieron más fuertes sobre el final.
El árbitro Pablo Giménez marcó el cierre y dejó una sensación difícil de disimular: Gimnasia atraviesa un momento que exige respuestas.
El equipo perdió la punta, dejó atrás su fortaleza como local y acumula tres derrotas consecutivas. Pero todavía queda campeonato por delante. Ahora será responsabilidad del cuerpo técnico y del plantel encontrar rápidamente las soluciones para recuperar el funcionamiento que llevó al “Lobo” a pelear durante gran parte del torneo por el primer lugar.
La alarma está encendida. Y el próximo desafío deberá mostrar si Gimnasia tiene la capacidad para reaccionar.


