Gimnasia revirtió un partido adverso y se afirma como único líder de la Zona B
El «Lobo» jujeño derrotó 2 a 1 a Güemes de Santiago del Estero en el estadio «23 de Agosto» y ratificó que atraviesa un momento de enorme fortaleza anímica. Aunque tuvo una de sus actuaciones más irregulares del campeonato, reaccionó en el segundo tiempo, dio vuelta el marcador con goles de Octavio Bianchi y estiró su invicto como local para consolidarse en la cima de la Primera Nacional.
Los equipos que pelean campeonatos también se distinguen por su capacidad para ganar cuando el rendimiento no es el ideal. Gimnasia y Esgrima de Jujuy dio una nueva muestra de ese carácter al vencer 2 a 1 a Güemes de Santiago del Estero, en un encuentro que comenzó cuesta arriba, pero que terminó reforzando su condición de líder absoluto de la Zona B de la Primera Nacional.
El inicio fue todo para la visita. A los nueve minutos, Sánchez Sotelo aprovechó una desatención defensiva y abrió el marcador, alterando por completo el plan que había diseñado Hernán Pellerano. A partir de allí, el conjunto santiagueño se sintió cómodo, cedió la iniciativa y apostó a los contragolpes, una fórmula que estuvo cerca de darle resultado.
Gimnasia nunca encontró claridad en la primera etapa. Le costó generar juego asociado, abusó de los envíos largos y dejó espacios que Güemes explotó con velocidad. De hecho, el «Gaucho» dispuso de al menos tres oportunidades muy claras para ampliar la ventaja, pero entre la falta de puntería y algunas intervenciones de Milton Álvarez, el marcador permaneció abierto.
En el complemento, el entrenador albiceleste decidió mover el banco buscando mayor peso ofensivo. El ingreso de Octavio Bianchi cambió el desarrollo del partido. El delantero aportó presencia en el área, obligó a la defensa rival a retroceder y se convirtió en la referencia que necesitaba el ataque jujeño.
La igualdad llegó a través de una pelota parada. Tras un cabezazo que pegó en el travesaño, Cristian Menéndez apareció debajo del arco para empujar el balón y devolverle la ilusión al «23 de Agosto». El árbitro se lo termino dando a Bianchi y ese gol revitalizó al equipo y contagió a un público que no dejó de empujar desde las tribunas.
Con el envión anímico de la igualdad, Gimnasia fue por más. Nuevamente desde un córner, Menéndez prolongó la jugada y Bianchi apareció en el lugar indicado para definir y establecer el 2 a 1 definitivo. El delantero tuvo un ingreso determinante y terminó siendo la pieza que inclinó la balanza a favor del líder.
Más allá del resultado, el triunfo dejó una enseñanza. Gimnasia no brilló, mostró desajustes defensivos y por momentos fue superado por un rival que pelea en la parte baja de la tabla. Sin embargo, volvió a exhibir una virtud que distingue a los equipos protagonistas: la convicción para no bajar los brazos y la capacidad de resolver partidos adversos.
Con esta victoria, el conjunto de Hernán Pellerano prolongó su invicto como local y dio otro paso firme en su objetivo de luchar por el ascenso. Queda mucho camino por recorrer, pero el «Lobo» continúa demostrando que, además de fútbol, tiene el carácter y la personalidad necesarios para sostenerse en lo más alto del campeonato.


